Un recuerdo
Entré en el salón vacío y no encendí la luz . El eco de sus pasos llegó nítido a mis oídos. Sentí el roce de su vestido de seda en mi brazo. Su presencia me envolvió en un cálido abrazo.
- hola, he vuelto. Mis palabras quedaron flotando en el aire. Permanecí quieto, en silencio, esperando su respuesta.
Los segundos se convirtieron en minutos y los minutos en horas. Mi cuerpo expectante comenzó a doler debido a la inmovilidad. Fue en ese instante cuando comprendí que lo que me envolvía era tan sólo su recuerdo.
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